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title: "Mejores platos y restaurantes de pescado y marisco en Cantabria"
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date: 2026-03-09
modified: 2026-01-31
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# Mejores platos y restaurantes de pescado y marisco en Cantabria

Si lo tuyo es el pescado y el marisco, en Cantabria vas a comer como en pocos sitios. Aquí el producto de calidad es el protagonista: guisos marineros, pescados de temporada y platos sencillos que dejan que el sabor del Cantábrico hable por sí solo.

En este post te contamos los platos de pescado y marisco que debes pedir y qué restaurantes son los más recomendables.

## Dos claves que marcan la diferencia

Antes de lanzarte a explorar las cartas de restaurantes y marisquerías, ten en cuenta lo siguiente:

**Pregunta siempre por el pescado del día.** En los mejores locales, la carta es solo orientativa. Lo realmente bueno es lo que ha llegado esa mañana desde el puerto: un rodaballo de roca, unas cigalas, o un bonito recién capturado. Los camareros de los restaurantes marineros de toda la vida saben esto perfectamente, y si les preguntas qué ha entrado fresco, te orientarán hacia el plato que no deberías perderte.

**La temporada importa, y mucho.** El Cantábrico tiene su propio calendario, y respetarlo es la diferencia entre una comida buena y una experiencia memorable:

- **Primavera** es tiempo de bocarte (la anchoa fresca antes de convertirse en conserva), verdel y mariscos como la almeja y la cigala, que alcanzan su punto óptimo.

- **Verano** trae al rey del Cantábrico: el bonito del norte. También es temporada de sardinas para las parrilladas al aire libre y del codiciado magano, ese calamar capturado uno a uno que tiene una textura incomparable.

- **Otoño e invierno** son las estaciones del marisco potente: nécoras, centollos y bogavantes recuperan cuerpo y sabor con el frío del agua. También es época de guisos marineros contundentes que reconfortan después de un día de lluvia.

## Dónde buscar: las zonas clave

Para acertar sin complicarte, céntrate en las zonas con más tradición marinera. En **Santander**, el Barrio Pesquero mantiene ese ambiente de tasca de toda la vida donde el producto prima sobre la decoración. La zona de Puertochico y Tetuán ofrece locales más convencionales pero igualmente interesantes.

Fuera de la capital, las **villas marineras** de Santoña, Laredo, Castro Urdiales, Comillas y San Vicente de la Barquera tienen cada una su personalidad y sus especialidades. Santoña es el santuario de la anchoa; San Vicente, la cuna de la marmita de bonito (o Sorropotún); Castro Urdiales presume de sus marisquerías con vistas al puerto medieval.

## Los 10 platos imprescindibles (y dónde pedirlos)

### 1) Rabas (calamar frito en tiras)

Las rabas son el aperitivo más querido por los cántabros.

¿Qué las hace especiales? El equilibrio perfecto entre un rebozado finísimo y crujiente y un interior tierno que conserva todo el sabor del calamar.

Las mejores rabas se preparan con calamar fresco, idealmente «peludín» o «magano», rebozado en una masa ligera y frito en aceite muy caliente para que queden doradas por fuera y jugosas por dentro.

**Dónde probarlas:** En Santander, locales como Marucho (taberna marinera de referencia), Marisquería Casa José y Los Peñucas (clásicos del Barrio Pesquero) llevan décadas perfeccionando esta receta. También encontrarás rabas excelentes en prácticamente cualquier barra del Barrio Pesquero y la zona de Tetuán.

### 2) Anchoas de Santoña (conserva artesanal de bocarte)

Si hay un producto que define la identidad gastronómica de Cantabria, es la anchoa de Santoña. Este arte centenario comenzó a finales del siglo XIX cuando maestros salazoneros italianos trajeron sus técnicas a estas costas.

El proceso es laborioso y requiere paciencia. El bocarte fresco se sala en barriles y madura durante meses —a veces hasta un año— adquiriendo ese característico color rojizo y un aroma complejo e inconfundible. El paso crucial es el «sobado»: las trabajadoras conserveras eliminan la piel y las espinas de cada filete a mano antes de envasarlos en aceite de oliva virgen.

El resultado es un bocado que no necesita acompañamiento, aunque muchos locales las sirven con un poco de pimiento asado que complementa su intensidad salina. Probar una anchoa artesanal de calidad es entender por qué este producto ha sostenido a generaciones enteras de familias en Santoña.

**Dónde probarlas:** Será difícil que encuentres un restaurante en la costa de Cantabria que no te ofrezca unas buenas anchoas. Nuestro consejo es que visites alguna de las conserveras de Santoña para entender de primera mano el proceso de salazón.

### 3) Sorropotún (marmita de bonito, versión de San Vicente)

Este guiso marinero nació literalmente en alta mar, en los propios barcos durante la costera del bonito, cuando los marineros cocinaban con lo que tenían a mano: bonito fresco, patatas, cebolla, pimiento y un chorro de vino blanco.

Aunque comparte alma con el marmitako vasco, el sorropotún de San Vicente de la Barquera tiene matices propios. Algunas versiones tradicionales añaden pan de hogaza para espesar el caldo, y la cocción busca esa integración perfecta donde el sabor del bonito impregna las patatas.

Es un plato sencillo que ha saltado de los fogones de los pesqueros a las cartas de los restaurantes sin perder ni un gramo de autenticidad.

**Dónde probarlo:** En San Vicente de la Barquera Boga Boga y Las Redes son apuestas seguras. En verano, no te pierdas las jornadas populares de marmita de bonito en Laredo y Castro Urdiales: varios grupos compiten por cocinar la mejor versión en ambiente de fiesta.

### 4) Almejas a la marinera

Hay platos que no necesitan reinventarse porque ya son perfectos. Las almejas a la marinera son uno de ellos: un sofrito suave de ajo y cebolla, un chorro generoso de vino blanco, perejil fresco picado y el propio jugo que sueltan las almejas al abrirse. Nada más, nada menos.

La gracia está en la calidad del producto. Las almejas de la costa cántabra tienen fama por su sabor intenso y su textura carnosa. Una buena ración de almejas a la marinera, con pan para mojar en la salsa, es uno de esos placeres sencillos que definen la cocina de esta tierra.

**Dónde pedirlas:** Es un clásico que encontrarás en prácticamente cualquier marisquería de la costa, pero La Bombi, Marucho y Casa José en Santander lo bordan. Si quieres ir sobre seguro, estos tres nombres nunca fallan.

### 5) Magano de guadañeta (calamar de temporada, verano)

Si las rabas son el aperitivo más popular, el magano de guadañeta es el capricho del entendido. Y es que no estamos hablando de cualquier calamar, sino de uno capturado con una técnica artesanal que se practica en noches de verano.

La guadañeta es un arte de pesca nocturna tradicional del Cantábrico. Los pescadores salen en barcas pequeñas equipadas con una luz frontal que atrae a los cefalópodos hacia la superficie. Entonces lanzan un aparejo con varios anzuelos entrelazados y capturan los maganos uno a uno, seleccionando solo los ejemplares maduros. Es una pesca lenta, sostenible y con una temporada muy corta —apenas unas semanas de verano—, lo que convierte a este producto en un auténtico tesoro.

La diferencia con el calamar de red se nota en el plato. La carne del magano de guadañeta es tersa, perfecta para prepararlo encebollado (pochado lentamente con cebolla hasta que ambos se funden) o simplemente a la plancha con un hilo de aceite. Algunos bares también lo sirven frito en rabas, aunque los puristas prefieren las otras dos preparaciones para apreciar mejor su textura.

**Dónde probarlo:** Cuando veas «magano de guadañeta» en una carta de verano, pídelo sin pensarlo. Durante la temporada, las villas pesqueras de toda la costa lo incorporan a sus cartas: pregunta al camarero y déjate aconsejar.

!(https://anearcantabria.com/wp-content/uploads/2026/01/mejores-platos-y-restaurantes-de-pescado-y-marisco-en-cantabria-1024x768.webp)*Calamares a la parrilla. Foto por (https://www.flickr.com/photos/andynash/)*

### 6) Arroz con bogavante (abacanto del Cantábrico)

El arroz con bogavante es el plato que se pide cuando quieres darte un homenaje en condiciones. En Cantabria, el bogavante se conoce también como «abacanto» u «oyocántaro», y los mejores ejemplares vienen directamente del vivero a la cazuela.

Un buen arroz con bogavante se reconoce por el caldo: profundo, con todo el sabor del marisco y un punto de arroz que debe quedar meloso pero con grano entero. El bogavante, partido en dos, corona el plato con su carne dulce y jugosa.

**Dónde pedirlo:** En San Vicente de la Barquera, Sotavento tiene un arroz con bogavante muy elogiado. En Santander, varias marisquerías del Barrio Pesquero trabajan bogavante de vivero propio, garantía de frescura absoluta.

### 7) Percebes (producto de rompiente)

Los percebes en Cantabria son el marisco más arriesgado de conseguir: crecen aferrados a las rocas en zonas de rompiente, donde las olas golpean con fuerza, y recolectarlos exige valentía y conocimiento del mar. Quizá por eso tienen ese sabor tan intenso a océano, tan salvaje.

La preparación no puede ser más simple: una cocción brevísima en agua con sal y laurel, apenas un minuto, y a la mesa. Se comen pelando la uña y extrayendo la carne con los dientes, dejando que ese concentrado de mar te explote en el paladar.

**Dónde probarlos:** Las marisquerías del Barrio Pesquero de Santander que trabajan con vivero propio son tu mejor opción. También los encontrarás en las cartas de la zona de Puertochico y Tetuán. Un consejo: pregunta si son de roca cantábrica, que son los más valorados.

### 8) Caracolillos de mar (búgaros)

Los caracolillos de mar —o bígaros— son junto a los percebes otro de los apretivos más apreciados de la costa cántabra. Se sirven cocidos, en una fuente, acompañados de un alfiler o palillo para extraer la carne de su concha.

Son perfectos para acompañar con una caña o un vino blanco mientras charlas: uno tras otro, casi sin darte cuenta, vas vaciando el plato. Un bocado salado que sabe a puerto y a tradición.

**Dónde probarlos:** Marucho en Santander los sirve como aperitivo de toda la vida. También son muy populares en los bares de Castro Urdiales, donde forman parte del ritual de ir de pinchos por el puerto.

### 9) Rodaballo salvaje al horno o a la brasa

El rodaballo salvaje es el rey de los pescados planos, y en Cantabria se prepara al horno o a la brasa, con nada más que aceite de oliva, ajo y quizá unas patatas panaderas.

Un buen rodaballo de roca —esos que viven pegados al fondo entre las piedras— tiene una carne firme, gelatinosa en su justa medida, y una piel que al horno queda crujiente. Es un plato que se comparte, que se sirve entero en la mesa y se desmiga entre los comensales.

**Dónde pedirlo:** El Asador El Puerto en Castro Urdiales domina los pescados a la brasa. Boga Boga en San Vicente de la Barquera es otra referencia para piezas de calidad. En Laredo, El Pescador lo prepara con vistas a la playa de La Salve.

### 10) Bocartes a la cazuela (boquerón fresco en guiso)

El bocarte es famoso por su transformación en anchoa, pero antes de pasar por la salazón es un pescado fresco delicioso que merece su propio protagonismo. Los bocartes a la cazuela son un guiso casero de base marinera: cebolla, tomate, pimiento, un chorro de vino blanco.

Es un plato menos conocido por el visitante, pero muy arraigado en la cocina doméstica de la región. Cuando lo encuentres en carta, pídelo sin dudar: es la forma de descubrir el bocarte en su estado más puro, con todo su sabor a mar intacto.

**Dónde probarlo:** No está en todas las cartas, pero los mesones tradicionales de Santander y las villas costeras lo preparan cuando hay buen género. Pregunta directamente por elaboraciones de bocarte fresco y déjate sorprender.

## Cierra la ruta con una experiencia local

Comer bien en Cantabria es fácil: basta con sentarse en cualquiera de estos locales y dejarse llevar. Pero si quieres ir un paso más allá y entender de verdad la cultura marinera de esta tierra, hay experiencias que no encontrarás simplemente consultando una carta.

Imagina madrugar para ver la llegada de los barcos a la lonja, observar cómo se subasta el pescado entre gritos y gestos que solo los profesionales entienden. O visitar una conservera en Santoña y ver de primera mano cómo se salan y sobadan las anchoas, un proceso artesanal que lleva más de un siglo transmitiéndose de generación en generación. Y después, sentarte a un menú marinero diseñado para que pruebes lo mejor de cada temporada.

¿Te apetece vivir algo así? Las (https://anearcantabria.com/agencias-de-viaje/) pueden organizarte una ruta gastronómica a medida: visita a lonja, cata de conservas, maridaje con vinos locales y menú en restaurantes que trabajan el producto del día. Todo coordinado para que tú solo tengas que preocuparte de disfrutar del Cantábrico en cada bocado.
