valles pasiegos

Destinos poco visitados del norte de España

¿Crees que venir al norte de España es una buena idea para escapar de aglomeraciones y destinos masificados? Pues puede que te lleves una sorpresa y te encuentres rodeado de otros cientos de turistas buscando mesa en un restaurante o un lugar donde aparcar.

Tanto la costa de Asturias como la de Cantabria se han vuelto muy populares durante los últimos años. Sin embargo, hay muchos lugares poco turísticos que son todavía un remanso de paz incluso en pleno verano.

Si quieres alejarte de todo, huir de las multitudes, evitar las colas y simplemente disfrutar de la naturaleza, la gastronomía y tener unas vacaciones diferentes, en este post hemos recopilado los mejores destinos poco masificados del norte de España que debes conocer.

Cantabria interior

Más allá de la costa y los Picos de Europa, Cantabria esconde lugares poco conocidos por el turista medio que conservan toda su autenticidad.

Campoo

La comarca de Campoo, en el sur de Cantabria, ofrece un paisaje de transición entre la montaña cantábrica y la meseta castellana. Es un lugar perfecto para alojarte en una casa rural tranquila y hacer rutas de senderismo, visitar las ruinas romanas de Julióbriga —el principal yacimiento romano de la región— o ver aves en el Pantano del Ebro, donde también es habitual practicar kitesurf y otros deportes acuáticos.

Reinosa, la capital de la comarca, es una pequeña ciudad con buenos servicios que sirve como base para explorar la zona. Desde aquí puedes acceder fácilmente a Valderredible, el municipio más extenso de Cantabria, famoso por sus iglesias rupestres y uno de los cielos más limpios de España para observar estrellas.

Valles Pasiegos

Esta zona del interior de Cantabria está plagada de valles siempre verdes, típicas cabañas pasiegas, pueblos con encanto y rutas para disfrutar de la naturaleza.

Liérganes, con su leyenda del Hombre Pez, y Villacarriedo, con el impresionante Palacio de Soñanes, son las localidades más conocidas.

Las Cuevas de Puente Viesgo —declaradas Patrimonio de la Humanidad por sus pinturas rupestres de más de 40.000 años— son un enclave de especial interés en la entrada de los valles.

Si buscas más información sobre esta comarca, tenemos un post completo sobre los Valles Pasiegos.

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Los Valles Pasiegos. No hace falta irse a Escocia para disfrutar de un paisaje como este.

Valle de Soba

El Valle de Soba es probablemente la comarca más desconocida de Cantabria. Este extenso municipio del sureste, recorrido por el río Gándara y la cabecera del Asón, guarda paisajes moldeados por glaciares que llegaron a cotas extraordinariamente bajas —por debajo de los 600 metros—, algo único en la Península.

Pero Soba esconde otro tesoro bajo tierra: es el Himalaya de la espeleología. El espesor de la capa caliza y los procesos de karstificación han creado algunas de las simas más profundas del mundo y complejos de cuevas con más de 100 kilómetros de galerías.

Desde el mirador de los Collados del Asón puedes contemplar el nacimiento del río Asón, una cascada de unos 70 metros que en primavera, durante el deshielo, ofrece un espectáculo impresionante. La zona forma parte del Parque Natural de los Collados del Asón, con centro de interpretación en La Gándara.

Cerca de allí, en Ramales de la Victoria, puedes visitar las cuevas de Cullalvera y Covalanas. Esta última conserva pinturas rupestres de ciervas rojas con más de 20.000 años de antigüedad. Si buscas soledad y naturaleza sin artificios, Soba es tu destino.

Liébana

Liébana es el lugar más turístico de esta lista. En la localidad de Potes encontrarás bastante gente en los meses de verano. Sin embargo, este enclave está plagado de pueblos de montaña y rutas espectaculares para escapar de la multitud y disfrutar de los Picos de Europa desde su vertiente cántabra.

Pueblos como Mogrovejo, Bejes o Lon conservan la arquitectura tradicional lebaniega y reciben muchos menos visitantes que la capital comarcal. Desde ellos parten senderos hacia miradores y valles donde apenas te cruzarás con otros caminantes.

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Vista de Potes en Liébana.

Asturias interior

Mientras la costa asturiana se llena de visitantes en verano, el interior de la región guarda rincones donde la tranquilidad está garantizada.

Taramundi

En el extremo occidental de Asturias, casi en la frontera con Galicia, Taramundi es un municipio de pequeñas aldeas dispersas entre bosques y prados. Fue pionero del turismo rural en España en los años 80, pero sigue siendo un destino minoritario alejado de las rutas más transitadas.

Lo que hace especial a Taramundi es su tradición artesana de cuchillería, que se remonta varios siglos. Puedes visitar los talleres donde todavía se fabrican las famosas navajas con mango de cuerno, ver funcionar un mazo hidráulico tradicional movido por el agua del río, y recorrer senderos entre molinos restaurados. Es un viaje al pasado rural de Asturias.

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Museo de los Molinos de Mazonovo en Taramundi. Foto por David Castañón

Interior de Llanes

Llanes es conocido por sus playas, pero pocos visitantes se adentran en los valles que se abren hacia el sur, en dirección a los Picos de Europa. Pueblos como Puertas de Vidiago, Andrín o La Pereda conservan arquitectura indiana, praderías verdes y una calma que contrasta con el bullicio costero.

Desde estos valles parten rutas hacia miradores espectaculares y bosques de ribera donde la masificación es impensable. Es la Asturias de siempre, a solo quince minutos de la playa.

Navarra y País Vasco

Los Pirineos occidentales y sus estribaciones guardan algunos de los paisajes más evocadores del norte, lejos de los circuitos turísticos habituales.

Selva de Irati

Entre Navarra y Francia se extiende el segundo hayedo-abetal más grande de Europa. La Selva de Irati es un bosque de cuento: hayas centenarias, arroyos cristalinos y una luz filtrada que cambia con las estaciones. En otoño, cuando las hojas se tiñen de ocre y rojo, el espectáculo es difícil de igualar.

El acceso está regulado para preservar el entorno, lo que garantiza una experiencia sin aglomeraciones. Hay rutas para todos los niveles, desde paseos cortos hasta travesías de varias horas por el interior del bosque. Si te gusta el senderismo entre árboles centenarios, Irati es una cita obligada.

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Selva de Irati en Navarra. Foto por @Miguel A. Gar

Valle de Baztán

En el norte de Navarra, lindando con Francia, el Valle de Baztán reúne catorce pueblos de caseríos blancos con contraventanas rojas, iglesias medievales y un verde intenso que recuerda más a Irlanda que al imaginario español.

Elizondo, la capital del valle, tiene un casco histórico bien conservado y sirve como base para explorar la comarca. Pero el encanto está en los pueblos pequeños: Amaiur, Arizkun, Erratzu… Lugares donde el tiempo parece haberse detenido y donde la cultura vasca se mantiene viva en el idioma, la gastronomía y las tradiciones.

A pocos kilómetros, las cuevas de Zugarramurdi —escenario histórico de los famosos procesos de brujería del siglo XVII— añaden un toque de misterio a la visita.

Castilla y León

Vamos más al sur para conocer algunas de las zonas más interesantes y poco conocidas de Castilla y León.

Montaña Palentina (Palencia)

Quizás uno de los destinos turísticos menos conocidos de España, pero que cuenta con una gran cantidad de opciones para los amantes de la naturaleza. Es una buena idea hacer una ruta guiada que incluya avistamiento de osos pardos, lobos ibéricos y otras especies de fauna salvaje, o disfrutar del espectáculo de la berrea en otoño, cuando los ciervos compiten por las hembras con sus bramidos.

Además, la comarca cuenta con la mayor concentración de arte románico de todo el país: más de cien iglesias, ermitas y monasterios medievales salpican los valles. Si quieres explorar la zona a pie, tenemos un post con rutas de senderismo en la Montaña Palentina.

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Un buen ejemplo de los paisajes que puedes encontrar en la Montaña Palentina

Lagunas de Neila (Burgos)

Esta parte de Burgos, en el límite con La Rioja y Soria, es una zona montañosa muy diferente del resto de la provincia. El paisaje de alta montaña contrasta con las llanuras que normalmente asociamos con Burgos.

Las Lagunas de Neila son un grupo de lagos de origen glaciar, encajados en circos y rodeados de picos que superan los 2.000 metros, al sur de la Sierra de la Demanda. Es un entorno ideal para el senderismo en verano y las raquetas de nieve en invierno, con rutas circulares que permiten visitar varias lagunas en una misma jornada.

La zona está declarada Parque Natural y cuenta con un centro de interpretación donde informarte sobre las rutas disponibles.

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Foto de las Lagunas de Neila. Créditos Enrique Maestro.

Comarca de Arlanza: Santo Domingo de Silos y Covarrubias (Burgos)

Algo más al oeste puedes encontrar Santo Domingo de Silos, conocido por su monasterio benedictino con uno de los claustros románicos más importantes de Europa, y la pintoresca localidad de Covarrubias, con su conjunto medieval de casas entramadas y soportales. Ambas localidades merecen una visita en cualquier época del año para perderse entre sus calles y disfrutar de la gastronomía de la zona.

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Arquitectura típica de Covarrubias. Créditos por Alfredo Lázaro Bárcena

En Santo Domingo de Silos, además del claustro, puedes asistir a los cantos gregorianos de los monjes, una experiencia que atrae a visitantes de todo el mundo. Covarrubias, por su parte, conserva el Torreón de Fernán González y la Colegiata de San Cosme y San Damián.

Los aficionados al cine pueden visitar el Cementerio de Sad Hill, a unos 20 kilómetros de Covarrubias, donde se rodó la escena final de la película El bueno, el feo y el malo. El escenario ha sido restaurado por voluntarios y es un lugar de peregrinación para los fans del spaghetti western.

Comarca de las Merindades (Burgos)

Volvemos al norte para conocer la parte de Burgos más verde, llena de parajes naturales sorprendentes y pueblos que te transportarán a la Edad Media.

Frías presume de ser la ciudad más pequeña de España, con su castillo roquero y su puente medieval sobre el Ebro. Puentedey debe su nombre a un fenómeno geológico único: el río Nela excavó un puente natural de roca de más de 15 metros de altura sobre el que se asienta el pueblo. Tobera te sorprenderá con sus cascadas junto a una ermita románica. Y Oña, con su imponente monasterio de San Salvador, fue capital del Condado de Castilla.

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Foto de Tobera en Las Merindades. Créditos por Ana Peñaranda

Bajo tierra, el complejo kárstico de Ojo Guareña es uno de los más extensos de España, con más de 110 kilómetros de galerías exploradas. La ermita de San Bernabé, excavada en la boca de la cueva, es visitable y conserva pinturas murales del siglo XVIII.

Tenemos más información sobre esta comarca en nuestro post sobre qué ver en el norte de Burgos.

Descubre el norte sin aglomeraciones

Desde los valles interiores de Cantabria hasta los hayedos de Navarra, pasando por la Asturias rural y los pueblos medievales de Burgos, el norte de España guarda rincones donde todavía es posible disfrutar de la naturaleza, la gastronomía y el patrimonio sin prisas ni multitudes.

Si buscas específicamente lugares poco conocidos dentro de Cantabria, echa un vistazo a nuestro post sobre rincones secretos de Cantabria.

Las agencias asociadas a Anear Cantabria están especializadas en crear rutas para el viajero que busca algo diferente. Si quieres que te ayudemos a planificar una escapada a medida por estos destinos poco masificados, contacta con nosotros.

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