Valles Pasiegos Que Ver Pueblos Más Bonitos

Valles Pasiegos, qué ver y pueblos más bonitos

A media hora de Santander pero en otro tiempo, en pleno interior de Cantabria, están los Valles Pasiegos. Es una comarca de prados verdes cosidos por muros de piedra, laderas salpicadas de cabañas y una cultura ganadera que apenas ha cambiado en siglos. Aquí nacieron los sobaos, las famosas amas de cría y un modo de vida que merece la pena conocer sin prisa. En esta guía te contamos qué ver en los tres valles, sus pueblos con más encanto y las rutas que no debes perderte.

La cultura pasiega, un modo de vida

Para entender lo que vas a ver conviene empezar por su gente. Lo pasiego es, antes que nada, una forma de vivir del ganado pegada a la montaña. Las familias se movían con sus vacas entre pastos de distinta altura en un ir y venir que aquí llaman «la muda»: subían a las cabañas altas en verano, cuando la hierba estaba fresca, y bajaban al fondo del valle en invierno. Esas cabañas pasiegas, de piedra, con la cuadra abajo y el pajar arriba, son las que todavía puntean el paisaje.De estos valles salieron también las amas de cría, uno de los capítulos más singulares de su historia. Fueron mujeres pasiegas que, entre mediados del siglo XIX y los años treinta, dejaban su casa para amamantar a los hijos de familias acomodadas de Madrid, incluidos algunos infantes de la Casa Real. Es una historia dura y fascinante a la vez, y explica buena parte de lo que se cuenta por aquí.

Historia y patrimonio

La zona se repobló en la Baja Edad Media y de aquella época queda un buen puñado de joyas románicas. La más importante es la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda, un templo del siglo XII declarado Monumento Nacional en 1930. Ya en el barroco, la comarca se llenó de casas señoriales: la más espectacular es el Palacio de Soñanes, en Villacarriedo, hoy convertido en hostería. Y para conocer a las pasiegas de cerca, la parada es el Museo de las Amas de Cría, en Selaya, instalado en la Casa de la Beata junto al Santuario de Valvanuz; se visita con cita previa y la entrada es gratuita. Cerca quedan también el convento de San Francisco de Iruz y los restos del viejo monasterio de San Vicente de Fístoles.

Los tres valles

El valle del Pas

Es el más conocido y el que da nombre a lo pasiego. Sus prados perennes, delimitados por muros de piedra y salpicados de cabañas, tienen una personalidad tremenda, sobre todo con el sol rasante de la tarde. En la cabecera está Vega de Pas, con su plaza porticada y la iglesia de Nuestra Señora de la Vega. Bajando el río llegas hasta Puente Viesgo, famoso por su balneario y, sobre todo, por las cuevas de las que hablamos justo abajo.

El valle del Miera

Estrecho y de laderas empinadas, el Miera es el más agreste de los tres. Lo forman los municipios de San Roque de Riomiera, Miera, Liérganes y Riotuerto, y lo vigila el Castro Valnera, que con sus 1.718 metros es el techo de toda la comarca. Su relieve de areniscas y calizas guarda un modelado glaciar y kárstico muy vistoso, con circos como los de Lunada y campos de lapiaz salpicados de simas. No te saltes Liérganes, del que te hablamos en el apartado de pueblos.
Valles Pasiegos Que Ver Pueblos Más Bonitos
Paisaje cerca de San Roque de Riomiera. Foto por Jose Luis Canales

El valle del Pisueña

El Pisueña dibuja un paisaje de media montaña, con suaves lomas y praderías de ganadería lechera. Lo componen Selaya, Villacarriedo, Saro, Santa María de Cayón y Penagos, y está habitado desde muy antiguo: en su sierra apareció el Caldero de Cabárceno, una pieza de bronce de hace unos tres mil años, y por aquí hubo minería de hierro ya en época romana. En esa misma zona está hoy el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, una visita perfecta si viajas en familia.

Puente Viesgo y las cuevas de Monte Castillo

El monte que se alza sobre Puente Viesgo esconde uno de los grandes tesoros de la prehistoria europea. En la Cueva de El Castillo hay pinturas de más de 40.000 años, entre ellas manos en negativo y discos rojos que están entre las representaciones más antiguas del continente. Junto a ella se abren las cuevas de Las Monedas, La Pasiega y Las Chimeneas, y todo el conjunto es Patrimonio de la Humanidad desde 2008, dentro de la ampliación del bien de Altamira. Se visitan con reserva previa y en grupos de siete personas como mucho, para no alterar el ambiente de las galerías; las entradas se sacan en el Centro de Arte Rupestre de Puente Viesgo. Es una de las cuevas más impresionantes del norte de España.

Pueblos que ver

Liérganes es la joya de la comarca y está en la lista de los Pueblos más Bonitos de España desde 2016, además de ser Conjunto Histórico-Artístico desde 1978. Su Puente Mayor sobre el río Miera, de finales del siglo XVI, y el Barrio del Mercadillo, con casonas montañesas, se recorren en un paseo estupendo. Aquí nació además la leyenda del Hombre Pez, la de aquel muchacho que desapareció en el río y apareció años después en la bahía de Cádiz; tiene su propio centro de interpretación junto al puente.De los demás pueblos, quédate con Villacarriedo por el palacio de Soñanes, con Selaya por el Santuario de Valvanuz y sus obradores de repostería, y con Vega de Pas y San Pedro del Romeral, dos de las Tres Villas Pasiegas, donde la arquitectura de montaña sigue intacta.

Rutas por los Valles Pasiegos

Estos valles se disfrutan de verdad andando. La ruta más agradecida sale de la aldea de Pandillo, en Vega de Pas, y sube junto al arroyo hasta la cascada del Churrón de Agualto, un salto de agua de unos cincuenta metros escondido entre el bosque; son unos seis kilómetros de ida y vuelta, fáciles salvo el último tramo, resbaladizo con lluvia. Para algo más llano tienes la Vía Verde del Pas, sobre el trazado del antiguo ferrocarril, ideal para ir en bici. Y si buscas panorámicas, sube a los puertos de Estacas de Trueba o de Lunada, o al mirador del Alto de los Machucos. Hay muchas más ideas en nuestra guía de turismo activo en Cantabria, y si te tira la naturaleza protegida, los valles enlazan con los parques y reservas naturales de la región.

Sobaos y quesada: la gastronomía pasiega

No te vayas de aquí sin probar sus dos grandes dulces. El sobao pasiego, esponjoso y con mucha mantequilla, tiene Indicación Geográfica Protegida desde 2004, así que solo puede llamarse así el que se elabora en la comarca siguiendo la receta tradicional. La quesada pasiega, más densa y hecha con leche cuajada, es igual de rica pero, al contrario de lo que verás en muchas etiquetas, no tiene una IGP propia: es una receta tradicional sin sello oficial. A su lado encontrarás también mantequilla artesana y queso fresco pasiego. Te contamos su historia y otros clásicos en nuestra guía de dulces típicos de Cantabria.

Cómo llegar y cuándo ir

Los Valles Pasiegos están a un paso de Santander. A Liérganes llegas en apenas 25 kilómetros, a Puente Viesgo en unos 30, a Selaya en 37 y a Vega de Pas, ya en lo alto del valle, en unos 52. La primavera y el otoño son las mejores épocas: los prados lucen su verde más intenso o se tiñen del ocre de las hayas, y hay menos gente. Si coincides a mediados de agosto, la romería de la Virgen de Valvanuz, en Selaya, es una buena excusa para acercarse. Con un día ves lo esencial de un valle; para recorrer los tres con calma, mejor dos. Y si buscas rincones con menos turismo, encajan de maravilla con nuestra Cantabria desconocida.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las Tres Villas Pasiegas?

Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera. Consiguieron su independencia como villas en 1689 y forman el núcleo histórico de la cultura pasiega.

¿Qué pueblo pasiego es el más bonito?

Liérganes, en el valle del Miera, es el único de la zona que está entre los Pueblos más Bonitos de España. Villacarriedo, por su palacio de Soñanes, y Vega de Pas también merecen la parada.

¿La quesada pasiega tiene IGP como el sobao?

No. Solo el sobao pasiego cuenta con Indicación Geográfica Protegida, desde 2004. La quesada es una receta tradicional sin denominación oficial, aunque muchas marcas la vendan como si la tuviera.

¿Se puede visitar una cabaña pasiega por dentro?

Sí. Algunas están rehabilitadas y se pueden ver por dentro, y otras se han convertido en alojamientos rurales donde incluso puedes pasar la noche.
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